Ver a tu hijo llorar porque le duele la boca al comer es una de esas situaciones que preocupan a cualquier familia. Las aftas en niños son una causa muy frecuente de ese malestar: pequeñas llagas que aparecen dentro de la boca y que, aunque son molestas, casi siempre resultan benignas. Aun así, es normal que surjan dudas sobre por qué salen, cómo aliviarlas y cuándo conviene acudir al especialista. En Clínica Pradillo, nuestra unidad de odontología en el distrito de Chamartín (Madrid), acompañamos a las familias para resolver estas molestias con tranquilidad y criterio.
¿Qué son las aftas en niños y por qué aparecen?
Las aftas, técnicamente llamadas estomatitis aftosa, son pequeñas úlceras que se forman en el tejido blando de la boca: la cara interna de las mejillas y los labios, la lengua, las encías o el paladar. Suelen tener el centro blanquecino o amarillento y un halo rojizo alrededor. En los niños, el síntoma principal es el dolor, que aumenta al comer o beber y puede hacer que rechacen los alimentos. Funcionan igual que las aftas bucales de los adultos, aunque en la infancia tienen algunos desencadenantes propios.
Conviene tener clara una idea que tranquiliza a muchos padres: las aftas infantiles no son contagiosas. No se transmiten de un niño a otro ni por compartir cubiertos o vasos. Esto las diferencia de otras lesiones que sí lo son, como veremos más adelante.
Causas y desencadenantes de las aftas en los niños
La causa exacta de las aftas sigue sin conocerse por completo, pero en la infancia se repiten algunos desencadenantes muy identificables:
- Pequeños traumatismos: son la causa más habitual. Un mordisco accidental jugando, un cepillado demasiado brusco, un golpe con el cepillo o el roce de un aparato de ortodoncia pueden lesionar la mucosa.
- Alimentos irritantes: los cítricos, el tomate, las fresas, el chocolate o los productos muy salados irritan la boca de los niños más sensibles.
- Déficits nutricionales: la falta de hierro, ácido fólico o vitamina B12 favorece la aparición de brotes, algo frecuente en niños con dietas poco variadas.
- Estrés y cansancio: aunque no lo parezca, los cambios de colegio, los exámenes o las rachas de mucha actividad también influyen.
- Predisposición familiar: si los padres son propensos a las aftas, es más probable que el niño también las desarrolle.
- Defensas bajas: tras un catarro o un proceso febril, es habitual que aparezca alguna llaga.
Aftas en niños o algo más: herpangina, boca-mano-pie y herpes
No todas las llagas de la boca de un niño son aftas. Existen varios procesos infantiles que se les parecen, pero tienen un origen distinto y, sobre todo, sí son contagiosos. Distinguirlos ayuda a saber cómo actuar.
- Gingivoestomatitis herpética: causada por el virus del herpes simple, suele darse en niños pequeños. Provoca muchas llagas en las encías y la lengua, fiebre alta y encías muy inflamadas. A diferencia de las aftas, es contagiosa.
- Herpangina: producida por un virus, aparece con fiebre y pequeñas ampollas o úlceras en la parte posterior de la boca y la garganta. Es típica en verano y en niños en edad escolar.
- Enfermedad boca-mano-pie: también de origen vírico, combina llagas en la boca con manchas o ampollas en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Es muy contagiosa en guarderías y colegios.
Tampoco conviene confundir las aftas con la lengua geográfica, una alteración benigna e indolora de la superficie de la lengua. Ante la duda, un dato práctico ayuda a orientarse: las aftas aparecen de forma aislada, sin fiebre elevada y siempre dentro de la boca. Si hay fiebre alta, lesiones fuera de la boca o un contagio evidente entre hermanos o compañeros, probablemente no se trate de aftas y conviene una valoración.
¿Cómo aliviar y tratar las aftas en niños de forma segura?
El objetivo con las llagas en la boca de los niños es doble: calmar el dolor y facilitar que se curen solas, algo que suele ocurrir en una o dos semanas. En Clínica Pradillo recomendamos empezar siempre por las medidas más sencillas y seguras.
Cuidados en casa
- Dieta blanda y fresca: ofrece purés, yogures, gelatinas o batidos. Los alimentos fríos alivian y los templados molestan menos que los calientes.
- Mucha hidratación: es clave que el niño beba agua a menudo, aunque sea en pequeños sorbos, para evitar que deje de beber por el dolor.
- Evitar irritantes: retira temporalmente los cítricos, el tomate, los alimentos muy salados y las texturas duras como el pan tostado.
- Higiene suave: mantén el cepillado con un cepillo de cerdas muy blandas, con cuidado de no rozar la llaga.
- Enjuagues suaves: en niños que ya saben escupir, un enjuague con agua tibia y una pizca de sal ayuda a limpiar la zona.
Qué evitar en los más pequeños
Aquí está una de las grandes diferencias con los adultos. Muchos productos de farmacia para las aftas no son adecuados para los niños:
- Evita los geles anestésicos con benzocaína o lidocaína sin indicación pediátrica: en menores pueden tener efectos no deseados.
- Nunca apliques aspirina directamente sobre la llaga, un remedio casero desaconsejado en la infancia.
- No uses colutorios de adultos con alcohol, porque escuecen y resecan la mucosa del niño.
Si el dolor es intenso, tu pediatra o tu dentista pueden recomendar productos específicos aptos para su edad, como geles con ácido hialurónico que forman una película protectora sobre el afta.
¿Las aftas no dejan comer tranquilo a tu hijo?
En Clínica Pradillo valoramos su caso para descartar otras causas y darte pautas seguras adaptadas a su edad.
¿Cuándo debes preocuparte y acudir al dentista?
La mayoría de las aftas se curan solas y no requieren tratamiento. Sin embargo, hay señales que sí aconsejan pedir cita para valorar a tu hijo:
- El niño deja de beber o muestra signos de deshidratación (boca seca, menos pañales mojados, decaimiento).
- Aparece fiebre alta junto con las llagas.
- Las lesiones son muy grandes o no se curan tras dos semanas.
- Los brotes se repiten con mucha frecuencia.
- El dolor le impide comer o dormir con normalidad.
- Notas llagas también fuera de la boca, en manos o pies.
En estos casos, una valoración profesional permite confirmar que se trata de aftas, descartar otros procesos y aliviar al niño cuanto antes.
Cómo prevenir las aftas en los niños
Si tu hijo es propenso a las aftas, la prevención pasa por reducir los factores que las desencadenan. Estas rutinas ayudan a espaciar los brotes:
- Alimentación variada: asegura una dieta equilibrada, rica en hierro y vitaminas del grupo B, e identifica si algún alimento concreto le provoca las llagas.
- Cepillado cuidadoso: enséñale a cepillarse sin brusquedad y supervisa la técnica en los más pequeños.
- Cuida el descanso: el sueño suficiente y una carga de actividades razonable reducen el estrés que favorece los brotes.
- Revisiones periódicas: las visitas al odontopediatra permiten vigilar la salud de su boca, desde las etapas de la erupción dental hasta la salida de las primeras muelas, y anticiparse a los problemas.
Tratamiento de las aftas infantiles en Chamartín
En la unidad de odontología de Clínica Pradillo, en pleno barrio de Prosperidad (distrito Chamartín), atendemos a los más pequeños cuando las aftas se vuelven un problema recurrente o especialmente doloroso. Si vienes de El Viso, de la zona del Parque de Berlín o de cualquier punto de Madrid, nos encontrarás con fácil acceso desde las estaciones de metro de Concha Espina, Cruz del Rayo o Prosperidad.
Cuando las llagas son frecuentes o intensas, valoramos cada caso de forma personalizada para encontrar el origen del problema, descartar otras patologías y ofrecer a tu hijo el alivio que necesita con la pauta más adecuada a su edad.
Preguntas frecuentes
Resolvemos las dudas más habituales que nos trasladan las familias sobre las aftas en niños.
No. Las aftas no son contagiosas: no se transmiten al compartir vasos, cubiertos o besos. Si aparecen llagas en varios niños a la vez, o hay fiebre alta, probablemente se trate de una infección vírica distinta que sí conviene valorar.
La mayoría se curan solas en una o dos semanas, sin dejar marca. Si una llaga no mejora pasadas dos semanas o los brotes se repiten mucho, conviene una revisión para descartar otras causas.
Mejor no. Muchos geles con benzocaína o lidocaína no están indicados en niños y algunos colutorios de adultos escuecen demasiado. Consulta con tu dentista o pediatra qué producto es seguro para su edad.
Ofrécele alimentos blandos y fríos, como yogur, purés, gelatina o batidos, y evita los cítricos, el tomate y lo muy salado. Lo más importante es que siga bebiendo agua a menudo para mantenerse bien hidratado.
Pide cita si deja de beber, tiene fiebre alta, las llagas son muy grandes o no curan en dos semanas, o si los brotes son muy frecuentes. En esos casos valoramos a tu hijo para aliviarlo y descartar otras patologías.
En Clínica Pradillo nos gustaría que recordaras
Las aftas en niños son lesiones benignas, dolorosas pero no contagiosas, que suelen curarse solas en una o dos semanas. Si tuvieras que quedarte con lo esencial, recuerda esto:
- Aparecen por pequeños traumatismos, alimentos irritantes, déficits o defensas bajas, no por contagio.
- No son lo mismo que la herpangina, la enfermedad boca-mano-pie o el herpes, que sí se contagian y suelen cursar con fiebre.
- En casa, prioriza la dieta blanda y fresca, la hidratación y la higiene suave, y evita los productos de adultos.
- Acude al dentista si tu hijo deja de beber, tiene fiebre alta o las llagas no mejoran.
Si estás en Madrid, en la zona de Chamartín o Prosperidad, y las aftas afectan al día a día de tu hijo, no dudes en pedir tu cita en Clínica Pradillo para una valoración experta.
