cómo saber cuándo hay un frenillo corto en bebés

Saber si tu bebé tiene el frenillo corto es una de las dudas que más nos plantean los padres y las madres primerizos. Muchas veces la primera pista aparece en las tomas: el bebé se engancha mal, hace ruiditos o parece que nunca queda satisfecho. El frenillo corto en bebés, también llamado anquiloglosia, no siempre da problemas, pero conviene reconocer sus señales a tiempo. En Clínica Pradillo, en el barrio de Prosperidad (Madrid), te ayudamos a interpretar esos signos y a saber cuándo merece la pena una valoración.

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¿Qué es el frenillo corto en bebés?

El frenillo lingual es la pequeña membrana que une la parte inferior de la lengua con el suelo de la boca. Cuando es demasiado corto, grueso o tenso, limita el movimiento de la lengua: es lo que se conoce como anquiloglosia o frenillo lingual corto. Se trata de una condición congénita, presente desde el nacimiento, que afecta a un porcentaje pequeño pero nada despreciable de recién nacidos.

En muchos bebés pasa completamente desapercibido y no interfiere en nada. En otros, esa lengua con poco margen de movimiento dificulta la succión y, más adelante, puede influir en el habla. Por eso, más que alarmarte, la idea es que aprendas a observar a tu bebé con calma.

Por qué conviene detectar pronto un frenillo lingual corto

Cuanto antes se identifica un frenillo que limita la lengua, más sencillo resulta acompañar la lactancia y prevenir molestias. Detectarlo a tiempo no significa intervenir siempre, sino tener la información para decidir con tu profesional de confianza. Además, una valoración temprana suele tranquilizar mucho a las familias.

Señales durante la lactancia que te pueden alertar

La lactancia es el momento en el que un frenillo corto suele dar la cara. Si tu bebé tiene la lengua anclada, le costará crear el vacío necesario para mamar de forma eficaz. Estas son las señales más habituales, tanto en el bebé como en la madre.

Señales de un frenillo lingual corto en tu bebé

  • Le cuesta engancharse al pecho o se suelta continuamente durante la toma.
  • Hace chasquidos o «clics» al mamar, porque pierde el sellado con la boca.
  • Se le escapa la leche por las comisuras mientras come.
  • Las tomas son muy largas o muy seguidas y, aun así, parece que nunca se sacia.
  • Se muestra irritable o llora de frustración al comer.
  • Gana peso despacio, algo que tu pediatra vigilará en las revisiones.
  • Tiene una especie de callo en la punta de la lengua («callo lingual»), de tanto compensar el esfuerzo.

Señales en ti durante las tomas

Tu cuerpo también avisa. Muchas madres consultan precisamente por el dolor, no por el bebé:

  • Dolor en el pezón durante o después de las tomas, que no mejora con el tiempo.
  • Grietas o un pezón que sale aplastado, con forma de «pintalabios».
  • Sensación de que el bebé «muerde» o pellizca en lugar de succionar.
  • Baja producción de leche por un vaciado del pecho poco eficaz.

Ten en cuenta una cosa importante: estos signos también pueden tener otras causas, como una postura mejorable o un agarre poco profundo. No todos implican un frenillo corto, pero varios de ellos juntos sí merecen una mirada más atenta.

Cómo observar la lengua de tu bebé en casa

Además de fijarte en las tomas, puedes observar la lengua de tu bebé en un momento tranquilo, cuando bosteza, llora o se estimula suavemente. Fíjate en estos detalles:

  • La punta de la lengua adopta forma de corazón o presenta una pequeña muesca en el centro.
  • No consigue elevar la lengua hacia el paladar.
  • No la saca más allá del labio inferior o de la línea de las encías.
  • No la mueve con soltura de un lado a otro.

Si quieres dar un paso más, puedes apoyarte en un sencillo test de cribado que valora esos movimientos de forma ordenada.

Es una guía útil, pero la observación en casa es siempre orientativa. Conviene entender en qué consiste la valoración del frenillo antes de sacar conclusiones: solo un profesional confirma si realmente hay un frenillo corto y de qué tipo.

¿Sospechas que tu bebé podría tener el frenillo corto?

En Clínica Pradillo, en el corazón de Prosperidad, valoramos la lengua de tu bebé y te acompañamos con la lactancia sin prisas.

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Señales más allá de la lactancia

El frenillo corto no solo se nota en los primeros meses. Cuando el bebé crece, un frenillo muy limitante puede dejar otras pistas. Al empezar a hablar, algunos niños tienen dificultad con ciertos sonidos que necesitan mucha movilidad de la lengua, como la «r», la «l», la «t», la «d» o la «s». También puede costarles limpiar los restos de comida de la boca o gestionar bien algunos alimentos.

No conviene adelantarse ni asustarse: muchos niños con frenillos discretos hablan y comen sin ningún problema. Pero si detectaste señales durante la lactancia y ahora observas dificultades con el habla o una deglución atípica, es un buen momento para una valoración conjunta.

¿Cuándo consultar y con quién?

Aquí está la clave que tranquiliza a la mayoría de familias: no todos los frenillos cortos dan problemas, ni todo problema de lactancia se debe a un frenillo. Por eso la mejor decisión no es autodiagnosticar, sino pedir una valoración cuando algo no encaja.

Conviene consultar si la lactancia duele de forma persistente, si tu bebé no gana peso como debería o si reconoces varios de los signos que hemos descrito. En esa valoración, lo ideal es un enfoque de equipo: el odontólogo u odontopediatra revisa la anatomía del frenillo, mientras que el logopeda o el asesor de lactancia evalúan la función y el agarre.

Si finalmente se confirma que el frenillo limita la lengua, el tratamiento suele ser sencillo. En muchos casos basta con acompañar la lactancia y trabajar la movilidad con ejercicios de terapia miofuncional. Cuando se necesita liberar el frenillo, una frenectomía es un procedimiento rápido, y después suele apoyarse con ejercicios para que la lengua aprenda a moverse mejor. Cada bebé es distinto, así que el plan siempre se decide caso por caso.

Dónde valorar el frenillo de tu bebé en Chamartín

Si vives en Prosperidad, El Viso o cualquier punto del distrito de Chamartín, en Clínica Pradillo te esperamos para valorar el frenillo de tu bebé con tranquilidad y sin agobios. Nos encontrarás junto al Parque de Berlín, a pocos minutos de las estaciones de metro de Concha Espina, Cruz del Rayo y Prosperidad, con un equipo de odontología acostumbrado a acompañar a las familias en esta etapa.

Preguntas frecuentes

Resolvemos las dudas más habituales que nos trasladan los padres sobre el frenillo corto en bebés.

En los casos leves, la lengua gana movilidad con el crecimiento y no llega a dar problemas. Cuando el frenillo es marcado, no se «estira» solo, por lo que conviene valorarlo si interfiere en la lactancia o, más adelante, en el habla.

Desde los primeros días de vida, sobre todo si hay dificultades con la lactancia. Cuanto antes se detecta, más fácil resulta acompañar las tomas y decidir, con calma, si hace falta algún tratamiento.

No. Muchos frenillos cortos no necesitan ninguna intervención. Cuando sí conviene liberarlos, la frenectomía es un procedimiento rápido y sencillo, que suele acompañarse de ejercicios para mejorar la movilidad de la lengua.

Puede influir en la pronunciación de algunos sonidos si el frenillo es muy limitante, pero no ocurre siempre. Muchos niños hablan con total normalidad. Por eso cada caso se valora de forma individual antes de tomar decisiones.

La observación de la lengua no molesta al bebé. Y si hay que liberar el frenillo, en los más pequeños es una intervención muy rápida y con mínima molestia, tras la cual suelen poder mamar casi de inmediato.

En Clínica Pradillo nos gustaría que recordaras

Saber si tu bebé tiene el frenillo corto empieza por observar, sin alarmarte. Si tuvieras que quedarte con lo esencial, recuerda esto:

  • La lactancia es donde antes suele notarse: mal agarre, chasquidos, tomas eternas o dolor en el pezón.
  • Puedes observar la lengua en casa (forma de corazón, poca elevación o movilidad), siempre de forma orientativa.
  • No todos los frenillos cortos dan problemas, ni todo problema de lactancia es un frenillo.
  • Ante la duda, una valoración profesional temprana es la mejor forma de decidir con tranquilidad.

Si estás en Madrid, en la zona de Chamartín o Prosperidad, y crees que tu bebé podría tener el frenillo corto, pide tu cita en Clínica Pradillo y te ayudaremos a salir de dudas con calma y cercanía.

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